LA FUERZA DE LA MANADA

El Domingo recién pasado, temprano en la mañana, tomé la bicicleta y me fui a la playa a hacer mis ejercicios de Yoga.

Después de terminar los 5 tibetanos, me disponía a iniciar la meditación cuando escucho que a lo lejos un perro perseguía a otro que hacía sus mejores esfuerzos por escapar. El perrito perseguido, que se notaba que no tenía dueño, al levantar la vista se dio cuenta que el único ser más cercano a él, en toda la playa, era yo.

Bobby_y_Yo

Bobby se quedó a mi lado después de auyentar a su perseguidor…con mi ayuda involuntaria.

Asustado me puse de pie, porque me di cuenta que se dirigían directo a donde yo estaba. Preparándome para usar mi bolso como defensa por si decidieran atacarme, cuál no fue mi máxima sorpresa al percatarme que el perrito perseguido pasa por detrás mío, se planta en sus cuatro patas a mi lado izquierdo, encara con decisión al que lo estaba persiguiendo y mostrándole los dientes le da dos ladridos fuertes, con mucho carácter y cara de enojo. El perseguidor (Después supe que se llama “Negro” y es el perro guardián de esa playa), se detuvo en el acto, se quedó silencioso y sorprendido me miró de reojo sin quitar la vista de Bobby (Lo llame así por una mascota de nuestra casa que le gustaba salir a camorrear). Después de unos segundos, “Negro” se da por vencido y se retira sin hacer mayor escándalo.

Bobby se quedó a buen resguardo al lado mio por el resto de mis ejercicios.

Este evento me recordó cuando, en los inicios de nuestra empresa, junto a mi socia hicimos uno de los primeros talleres de formación de equipo. El taller lo titulamos “La Fuerza de la Manada” y al iniciarlo mostrábamos una película captada en Africa, donde un grupo de búfalos logra rescatar a una misma cría desde las fauces de un cocodrilo y de las garras de unos leones. Con esto demostrabamos que es mucho mejor actúar en grupo afiatado para conseguir un objetivo específico.

Instintivamente Bobby se dio cuenta que si hacía equipo conmigo tenía una chance de salvarse de su perseguidor ya que no estaría solo, serían dos contra uno. Lo sorprendente es que Bobby se puso a mi lado y de inmediato cambió su actitud de agredido a agresor, para gran sorpresa de “Negro”.

Se demuestra una vez más que cuando actuamos en equipo, nuestros objetivos son más fáciles de alcanzar, porque el apoyo de grupo es fundamental cuando nos encontramos en dificultades.

Este es el principio que usamos en el equipo GW Gruppe, cuando junto a cinco terapeutas formamos el “Grupo Vicuñas” en el marco del Programa de Control de Peso (PCP).

En grupo es más fácil conseguir los objetivos, que en el caso particular de “Los Vicuñas” es el cambiar los hábitos alimenticios.

About the Author: Carlos Schafer

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